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Ligamento cruzado posterior (PCL)
El PCL es el otro ligamento muy importante que existe dentro de la coyuntura
de la rodilla. Como el ACL, ocurre en la parte de la rodilla conocido como el nudo interconylar. Sirve para guiar y mantener la tibia (hueso de la pierna) en correcta relación con el fémur (hueso del muslo) -
previniendo un movimiento hacia atrás de la tibia en el fémur opuesto a la prevención del movimiento delantero del ACL. El PCL sostiene la lesión de hyperextensión o hiperflexión forzada o excesiva de la
rodilla, la cual puede suceder de una dura caída en la rodilla doblada, o una torcedura externa de la pierna cuando la rodilla es golpeada del exterior como en los deportes de contacto. También puede suceder
a consecuencia de una fuerza trasera ejecutada en la tibia superior como ocurre cuando la tibia superior golpea el tablero en un accidente automovilístico. Las lesiones PCL no son comunes- hay una por cada
10 lesiones ACL. Y dado que muchas de estas lesiones no son terriblemente sintomáticas, como con las lesiones ACL, no son generalmente enviadas a urgencias. La mayoría de las lesiones PCL pueden ser tratadas
con un periodo corto de inmovilidad (por confort) seguido por un programa de rehabilitación modificado, el cual es similar a la rehabilitación de la pierna de injerto seguido de la cirugía ACL. La mayoría de
los pacientes con una lesión a aislada de PCL pueden regresar a sus deportes anteriores dentro de tres a seis semanas. Afortunadamente, los síntomas posterior a la inestabilidad PCL son raros, porque el PCL
puede sanar por si solo. Por esta razón, la cirugía es raramente requerida y realizada solo en rodillas altamente inestables, o aquellos con severa combinación de inestabilidades. A través del tiempo, las
radiografías cambian indicando la presencia de artritis puede ocurrir.- pero pocos pacientes deficientes de PCL realmente se harán sintomáticos.

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